Autor: Rodríguez Sánchez Nidia
INTRODUCCIÓN
El fútbol es un deporte de naturaleza intermitente con demandas fisiológicas complejas. A lo largo de un partido, los jugadores combinan esfuerzos de alta intensidad con periodos de recuperación activa y recorren habitualmente entre 10 y 13 km e integran acciones como sprints, aceleraciones, desaceleraciones y cambios de dirección. Estas acciones dependen en gran medida de la disponibilidad de sustratos energéticos, en específico, del glucógeno muscular.1
En competencias internacionales, como la Copa Mundial de la FIFA 26TM, estas demandas se intensifican por la carga física del juego y por factores adicionales, como la congestión del calendario, los desplazamientos entre sedes, el estrés competitivo y las condiciones ambientales. En este escenario, la nutrición constituye un papel central, tanto para mantener el rendimiento durante el partido como para facilitar la recuperación entre encuentros. https://doi.org/10.62640/Nt2617206nsy doi:10.62640/Nt2617206nsy
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2026-09-17 | 0 visitas | Evalua este artículo valoraciones
Vol. 17 Núm.2. Mayo-Agosto 2026 Pags. 1464-1467 Rednutricion 2026; 17(2)